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lunes, 21 de enero de 2013

CONFIANZA NUNCA ENCONTRADA

Creo que he hablado en más de una ocasión sobre el tema de hoy, la confianza es algo que últimamente me viene a la cabeza una y otra vez. En mis equipos es algo que llevamos trabajando de una o de otra forma, y no solo hablo de la confianza en cosas externas, sino también en la confianza en uno mismo, en poner en práctica el baloncesto que llevábamos dentro, me resulta imposible de entender como podemos poner en duda las posibilidades propias, las habilidades que hemos adquirido y que a la hora de entrar en pista no seamos capaces de aplicarlas, no confiamos en nuestras posibilidades.

Un entrenador qué puede hacer cuando en los días de entrenamientos hay un nivel de juego más que aceptable, yo sé que en los entrenamientos podemos ser muy buenos y luego en los partidos ser una banda. Me refiero a temas técnicos y tácticos, como por ejemplo que salimos de las presiones de forma solvente, botamos con mucha calidad, la táctica la hacemos de una forma muy aceptable también, digo todo esto para plasmar que el nivel es bueno y no se refleja luego en la pista, sabemos hacer las cosas y luego en la pista me bloqueo.

Creo que tiene que ver con la confianza, con el reto de creerse que somos capaces, que podemos enfrentarnos a equipos realmente buenos y dar la cara y llegar ha realizar un buen juego, lo que pasa es que cuando entramos en pista, nos entran los miedos, las inseguridades, las dudas de lo que hacer y en ocasiones me bloqueo y dejo de botar o me tiro al suelo sin ningún sentido. En alguna ocasión he pensado en jugar a puerta cerrada, quizá de esta forma no se vean presionados por el público. Intento comprender lo que sucede en sus cabezas.

Mi confianza en el equipo, en sus posibilidades, en sus capacidades es máxima, me lo demuestran todos los días de entrenamiento, estamos teniendo la evolución normal de un equipo, cada día hacemos cosas más complicadas y complejas y mi satisfacción con el conjunto es muy buena, pero... luego llega el partido y se nos olvida todo, y nos entran los miedos y ya no estoy seguro de nada y no confío ni en el compañero que le voy a pasar, la dinámica es muy negativa y habrá que actuar rápido para salir de este callejón en el que nos encontramos y que no nos lleva a ningún lado solo a desilusionarnos y ver esto del baloncesto como algo negativo. Yo siempre digo que esto del baloncesto debe ser como una válvula de escape que nos aísle de los problemas exteriores.

miércoles, 17 de octubre de 2012

CONFIANZA

El otro día viendo una anuncio en la televisión sobre las grandezas de un banco español, me vinieron miles de sentimientos y experiencias al respecto de la palabra escogida para expresar la solvencia de dicho banco, no era otra que LA CONFIANZA.

Esta palabra la hemos utilizado en miles de ocasiones y en cientos de ámbitos,. Por ejemplo en la pareja, es fundamental compartir dichos sentimiento para que la relación vaya a buen termino, si hay confianza no hay celos, si hay confianza de que el otro nos ama no hay preocupación ni dudas, si hay confianza que el otro hace las cosas de buena fe, no hay malos entendidos, si hay confianza todo es bonito. En el ámbito familiar también se puede aplicar, si hay confianza en los hijos no hay tantas preocupaciones cuando salen, en el trabajo, de los jefes hacia sus empleados, de éstos hacia su jefe, etc... como veis es un sentimiento presente o anhelado en muchas situaciones de la vida.

Quiero extrapolarlo al entorno que nos interesa en este blog, en el baloncesto creo que es un sentimiento fundamental que entraña muchas connotaciones que nos puede sacar de apuros en situaciones de tensión.

En primer lugar creo que es fundamental que los jugadores tengan confianza en el entrenador. Confianza que el entrenador sabe lo que está haciendo, que sabe que es lo mejor para el equipo, que sabe cual es el sistema idóneo para el equipo, los jugadores tienen que tener confianza que el entrenador conoce a cada jugador y sabe sacarle lo mejor de cada uno, que sabe administrar los minutos correctamente y que gracias a todo eso los partidos se pueden ganar. Cuando alguna de estas "confianzas" se quiebra el equipo empieza a ir mal, cuando un jugador piensa que el entrenador no le "da" los minutos que él cree se merece el equipo no funciona, cuando un jugador piensa que la forma de jugar no es buena el equipo no funciona, cuando un jugador no tiene CONFIANZA en el entrenador en equipo no funciona. Lo hemos vivido en alguna ocasión y sabemos que esto ocurre con mucha frecuencia y suele ser habitual que el jugador que no tiene confianza es el líder del equipo y se encarga de mostrar esa desconfianza al resto, por lo tanto el equipo no funciona.

Igual pasa al contrario, cuando el entrenador no confía que sus jugadores sean capaces de ofrecer un buen juego, cuando el entrenador no le da la oportunidad a sus jugadores estos se frustan, además el entrenador evita los nuevos retos y se estanca en cosas menos costosas, haciendo que el equipo no evolucione de acuerdo a su edad o categoría.

La confianza viene ligado con la de credibilidad, si tu proyecto no es creíble nunca puede crear confianza, los entrenadores debemos mostrar proyectos creíbles, reales y adaptados al equipo en concreto y a la filosofía del club. Realizar los objetivos creíbles y adaptados a la realidad te puede dar la confianza de todos.

Otra cosa es la ilusión, el sacrificio, la motivación, la capacidad de superación, etc. Todo eso está bien, pero la confianza es como la base, los cimientos en donde se debe asentar todo lo demás, si uno no está seguro de donde está, si no tiene la confianza que el club al que pertenece le ofrece la estabilidad necesaria, el equipamiento, la infraestructura para practicar el baloncesto, todo lo demás no es posible llevarlo acabo. Tenemos que tener la confianza que todo va a salir bien y que no habrá nada imprevisto que nos haga preocuparnos. Esto es la confianza en la institución en la que estamos. Los padres tienen que tener la confianza o la garantía que el club donde entrena su hijo sabe como tiene que hacer las cosas, dándole la seguridad a ellos y a sus hijos que todos los estamentos del club funcionan y lo hacen bien.

Por lo tanto vamos todos a confiar un poco más, debemos de tener la CONFIANZA que todos sabemos lo que estamos haciendo y lo hacemos por el bien de los demás, del equipo, del entrenador, del club.

lunes, 21 de noviembre de 2011

ACTIVACIÓN RELAJACIÓN

En referencia a la entrada anterior llevo analizando la respuesta de mis jugadores a los estímulos, tanto interiores como exteriores a la hora de afrontar un partido. 
En los entrenamientos, el jugador está relajado lo tiene todo controlado, no tiene ninguna presión ambiental, todos los estímulos que le puedan llegar están controlados, sobre todo no hay estímulos nuevos que él no pueda controlar. En el partido es diferente, tenemos público, árbitros, jugadores contrarios impidiendo que haga bien su trabajo desconcentrándolo, agotamiento, tensión por la situación. Es evidente que en un partido las consecuencias del fallo se acrecienta, no es lo mismo fallar en un entreno que en un partido. Todos estos estímulos se van sumando y la activación del jugador va aumentando, en muchas ocasiones de modo negativos, fallando tiros, pases y defendiendo erróneamente. 
Los entrenadores debemos identificar cual es el nivel de activación del jugador y controlarlo en la medida de lo posible para que no se dispare. También puede ocurrir que dicha activación sea negativa, eso ocurre cuando nos enfrentamos a equipos inferiores, el jugador entiende que el nivel de tensión no debe de ser máximo, por lo tanto su rendimiento baja mucho.
Para ir matizando el nivel de activación optimo hay muchas técnicas, pero la más utilizada es la de relajación, relajar ciertos músculos que están en tensión de forma innecesaria es una buena técnica, trabajar la respiración, la visualización, la concentración, etc. Eso en el caso que haya sobreactivación, en el caso contrario, cuando falte tensión, la activación es más complicada y a lo cual yo tengo más miedo, activar a un chaval a que haga bien las cosas es algo que me resulta, a veces, imposible. La activación creo que hay que hacerla en los días previos y en el día del partido en el calentamiento, un buen calentamiento es fundamental para comenzar de forma adecuada el partido. Igual que la charla pre-partido, ahí es donde un buen entrenador entra en juego, es donde demuestra su potencial de director de equipo si hace que los jugadores entren a la pista con toda fuerza y "tensión".

Os dejo algunos videos espero os guste:







domingo, 21 de noviembre de 2010

LA CONSECUCIÓN DE LOGROS

La psicología y el baloncesto es una combinación muy explosiva si no se utiliza con unos amplios conocimientos de una y de otra cosa. Los entrenadores tiramos en muchas ocasiones de manual de psicología y en la mayoría de las veces erramos en el intento (con lo fácil que es tirar del sentido común y hacer las cosas que se espera de un entrenador, ni más ni menos, sin más alarde ni florituras ) queremos ser más papistas que el papa y nos empeñamos en enseñar baloncesto de cara a la galería con gestos y maneras que están de más en un entrenador que se precie. A mi no me gustan estas formas de estar en un partido, ni me gustan los excesos por demasía ni por escasez.


En más de una ocasión en este blog he hablado que estamos tratando con personas totalmente formadas, con unas motivaciones para la práctica del baloncesto muy marcadas. Creer que estamos por encima de estas motivaciones es estar en un error, l@s chic@s de los cuales nos hacemos cargo durante un año o más, practican el baloncesto a pesar de nosotros, por encima de nosotros y si nosotros les dejamos con nosotros. 

Hay que mantener un equilibrio muy difícil a la hora de conjugar la práctica deportiva con la consecución de logros, la motivación por el triunfo es fundamental en la práctica deportiva pero no puede ser el único motor del mismo, por lo menos si a esos logros nos referimos a ganar partidos, Las pequeñas victorias que son la realización de gestos complicados o movimientos complejos colectivos por ejemplo, pueden ser uno de los objetivos de un entrenador, a esto podíamos llamarle la orientación positiva de las motivaciones del deportista. 


Cuando el triunfo del encuentro está lejos, la consecución de pequeños logros nos hace acercarnos a la realidad del jugador. Pero cuando el victoria se puede conseguir quedarnos solo con los pequeños logros nos hace frustrarnos y salir con la sensación de haber fracasado. Hay que conjugar, como ya he dicho, la práctica deportiva con la consecución de logros y cuanto más altos sean estos mejor, si se pueden conseguir y están a la mano se debe intentar por lo menos. 


En realidad los deportistas deben y quieren conseguir el triunfo, negarles esta posibilidad no puede ser un modo de actuar del entrenador, sea cual sea el motivo del mismo, por encima de todo se encuentra los logros colectivos, (el equipo por encima de las individualidades).

jueves, 11 de noviembre de 2010

SOBRE EL RENDIMIENTO Y LA MOTIVACIÓN

En ocasiones hay que sacar lo mejor de cada jugador, obteniendo el máximo rendimiento de éste sin el menoscabo de los otros, animar y alentar a uno es en muchas ocasiones una lucha para que compañeros no se sientan inferiores, o simplemente no piensen que al hacerlo le estás quitando  minutos. Es muy complicado el trabajo de equilibrio de un entrenador, debe de llevar mucho cuidado a quien se le da y a quien se le quita, y sobre todo como lo hace, excederse en una crítica puede llevar consigo un descenso en el  rendimiento del jugad@r, pero no hacerlo puede llevarnos a no corregir aspectos negativos. Ese es el gran reto de un instructor fuera de lo que es el aspecto técnico y es en donde uno fracasa o triunfa de una forma mas clara. 

Hay que corregir de una forma contundente pero sin herir sensibilidades, de igual manera que hay que ensalzar los logros, pero sin que ello signifique favoritismo alguno. También pasa por ser lo más sereno y conciliados posible, si no exageramos nuestras maneras, si todo lo que hacemos y decimos tiene un grado medio, el impacto no es tan grande, pero claro, nos pueden tachar entonces de "blanditos". Hay entrenadores que se enfadan sin dar muchas voces ni machacando en demasía a nadie, pero cuando echan broncas todos lo entienden a la perfección, no les hace falta ni enfadarse, explica lo que le inquieta y el equipo reacciona de inmediato, igual pasa con los alagos, no hay que exteriorizarlo en exceso pero cuando elogia a alguien éste ve recompensado su esfuerzo de una forma clara.

La motivación de los jugadores tiene una doble vía, individual y colectiva, hay que tratarlas de distinta forma procurando llegar al máximo en el rendimiento del jugador. La motivación colectiva está encaminada a lograr objetivos comunes, siendo el grupo partícipe de ello. Debemos ser capaces de mantener dicha motivación en el tiempo, debe ser un trabajo constante para desarrollar mecanismos capaces de provocar la autoestima que proporcionará una motivación extra para realizar los esfuerzos necesarios para desarrollar una acción compleja, ya que los jugadores de bajo rendimiento eluden el esfuerzo para no tomar riesgos, buscan objetivos sencillos para cumplirlos sin problemas.


Esto tiene relación con una de mis primeras entradas de la temporada "miedo a aprender" donde analizaba la dificultad de enseñar cosas nuevas que entrañaba una dificultad importante, los jugadores se acomodan a cumplir con los objetivos sencillos y son reacios a retos complicados donde el porcentaje de aciertos suele ser bajo. En cambio los jugadores con un alto rendimiento buscan dificultadas y exigencias nuevas, situaciones de riesgo donde su esfuerzo sea importante para lograr el orgullo en el momento de su ejecución exitosa.


martes, 2 de marzo de 2010

EQUILIBRIO

En ocasiones es difícil mantener dicho equilibrio y más cuando hay que sacar lo mejor de cada jugador, cuando hay que obtener el máximo rendimiento de los jugadores sin el menoscabo de los otros, animar y alentar a uno es en muchas ocasiones una lucha para que compañeros no se sientan inferiores a éste, o simplemente no piensen que al hacerlo le estás quitando  minutos. Es muy complicado el trabajo de equilibrio de un entrenador, debe de llevar mucho cuidado a quien se le da y a quien se le quita, y sobre todo como lo hace, excederse en una crítica puede llevar consigo un descenso en el  rendimiento del jugad@r, pero no hacerlo puede llevarnos a no corregir aspectos negativos. Ese es el gran reto de un entrenador fuera de lo que es el aspecto técnico y donde uno fracasa o triunfa de una forma muy clara. 

He visto en muchas ocasiones como un muy buen entrenador (a nivel técnico) no sabe llevar el grupo de una forma equilibrada y se rompe en mil pedazos. Por desgracia ese rompimiento está íntimamente relacionado con el rendimiento, un equipo roto también lo está en los partidos y sobre todo en los entrenamientos. Hay que corregir de una forma contundente pero sin herir sensibilidades, de igual manera hay que ensalzar los logros, pero sin que ello signifique favoritismo alguno. 
Son tantos los condicionantes que sería imposible entrenar si lo lleváramos todo en cuanta, por eso es bueno mirar a los ojos y ver las reacciones que tienen nuestras palabras, esto funciona más por sensaciones, por intuición, por estados de ánimo, por conocimiento de la persona que tienes delante (introvertido, extrovertido, alegre, triste, etc.) también pasa por ser lo más sereno y conciliados posible, si no exageramos nuestras maneras, si todo lo que hacemos y decimos tiene un grado medio, el impacto no es tan grande, pero claro, nos pueden tachar entonces de "blanditos". Eduardo Noguera, del cual aprendo todos los días, sabe llevar esto de una forma genial, a él nunca se le verá dando muchas voces ni ensalzando en demasía a nadie, pero cuando echa broncas todos lo entienden a la perfección, no le hace falta ni enfadarse, explica lo que le inquieta y el equipo reacciona de inmediato, igual pasa con los alagos, no es de los que los exterioriza en exceso pero cuando elogia a alguien éste ve recompensado su esfuerzo de una forma clara. Edu Plantea un equilibrio que parece fácil de conseguir pero que en la práctica es super complicado.
En el último partido, por problemas varios, tuvimos que poner el peso del equipo en un jugador que no estaba dando buenos resultados, calidad le sobra, pero en los últimos encuentros sus aportaciones estaban siendo muy pobres, Noguera se encargó de darle confianza al jugador, animarlo en todo momento, darle la confianza necesaria. No permitió que nadie desde el banquillo le dijera nada a ese jugador, el resultado fue magnifico, firmó uno de los mejores encuentros de la temporada y el triunfo se lo debemos en gran medida a su juego..

Hay que estar tan atento a tantas cosas que el entrenador se debe valer en gran medida de su entrenador ayudante para que éste esté atento a cualquier incidente. Sin llegar a ser su "colega" pero el segundo entrenador tiene que crear la confianza necesaria para que los jugadores le digan aquello que al entrenador no le dirían nunca. Yo reconozco que este aspecto me paso, llegando a desesperar en alguna ocasión al señor Noguera, pero me comprometo desde aquí a moderarme y llegar al equilibrio del cual hablo hoy. Prometido señor Noguera.

lunes, 15 de febrero de 2010

PSICOLOGÍA Y BALONCESTO




La psicología y el baloncesto es una combinación muy explosiva si no se utiliza con unos amplios conocimientos de una y de otra cosa. Los entrenadores tiramos en muchas ocasiones de manual de psicología y en la mayoría de las ocasiones erramos en el intento (con lo fácil que es tirar del sentido común y hacer las cosas que se espera de un entrenador, ni más ni menos, sin más alarde ni florituras ) queremos ser más papistas que el papa y nos empeñamos en formar de cara a la galería con gestos y maneras que están de más en un entrenador que se precie. A mi no me gustan estas formas de estar en la banda en un partido, ni me gustan los excesos por demasía ni por escasez.
En más de una ocasión en este blog he hablado que estamos tratando con personas totalmente formadas, con unas motivaciones para la práctica del baloncesto. Creer que estamos por encima de estas motivaciones es estar un error, l@s chic@s de los cuales nos hacemos cargo durante un año o más, practican el baloncesto a pesar de nosotros, por encima de nosotros y si nosotros les dejamos con nosotros. L@s chic@s tienen diferentes motivaciones para hacer baloncesto.
Hay que mantener un equilibrio muy difícil a la hora de conjugar la práctica deportiva con la consecución de logros, la motivación por el triunfo es fundamental en la práctica deportiva pero no puede ser el único motor del mismo, por lo menos si a esos logros nos referimos a ganar partidos, los pequeños triunfos que son la consecución de gestos complicados o movimientos complejos entre compañeros, por ejemplo, pueden ser uno de los objetivos de un entrenador, a esto podíamos llamarle la orientación positiva de las motivaciones del deportista, cuando el triunfo del encuentro está lejos, la consecución de pequeños logros nos hace acercarnos a la realidad del jugador. Pero cuando el triunfo se puede conseguir quedarnos solo con los pequeños logros nos hace frustrarnos y salir con la sensación de haber fracasado. Hay que conjugar, como ya he dicho, la práctica deportiva con la consecución de logros y cuanto más altos sean estos mejor, si se pueden conseguir y están a la mano se debe intentarlo por lo menos, porque en realidad los deportistas deben y quieren conseguir el triunfo, negarles esta posibilidad no puede ser un modo de actuar del entrenador, sea cual sea el motivo del mismo, por encima de todo se encuentra la consecución de los logros colectivos, (el equipo por encima de las individualidades) de los cuales no he hablado, pero eso es otra historia.

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